La Hija de la Llorona

Capítulo seis: Un niño para La Llorona

Posted

Resumen: Caridad, una cubana casada con un taoseño, tiene problemas para adaptarse a su nuevo entorno. Para acabar de fastidiar las cosas, un espíritu familiar se le aparece inesperadamente. Después de una discusión con su suegra, Caridad accede a poner un retrato de su madre en el altar, pero sigue sin comprender las ceremonias por el Día de los Muertos. Mientras Rita le da los últimos toques al altar, Michael y Caridad discuten sus planes futuros y la llegada de Margarita, una amiga puertoriqueña. Margarita y Caridad hablan sobre la necesidad de que las mujeres tengan su propio dinero e independencia. En el capítulo anterior, que es una retrospectiva, Angélica, todavía viva, discute con su madre. Rita concluye que todas las jóvenes son iguales de irrespetuosas.

Eran las nueve de la noche y Margarita se había ido a su casa. En el cuarto del niño, Caridad andaba nerviosamente alrededor de la cuna de su hijo, tratando de quitarse una mancha de vómito de la blusa con una servilleta húmeda. El frasco de medicina para la tos y un biberón con leche estaban todavía sobre la mesa.

--¡Mi blusa favorita! --rezongó--. ¡Hace un año que no la uso y en el mismo minuto en que me la pongo este malcriado me la ensucia!

Restregó la mancha con rabia y siguió hablando sola.

--Luego quieren que yo esté con cara de cumpleaños. Pero nadie viene a ayudarme. La vieja está todavía esperando por sus parientes muertos y Michael…¿quién sabe dónde está? Lo más probable es que ande mirando un programa basura en la tele.

Le dio una patada a la cuna. El bebé comenzó a llorar con gritos agudos. Angélica entró de repente, le lanzó una mirada de desprecio a Caridad y tomó en sus brazos al niño.

--¡Tú otra vez! --exclamó Caridad--. ¿Viniste por el mocoso? ¡Bueno, pues llévatelo si tanto te gusta!

Angélica se encaminó a la puerta con el bebé. Caridad dejó escapar un suspiro de alivio.

--¡Me salvé! --exclamó--. ¡Al fin voy a verme libre del mocoso! ¡Vamos, pa fuera, pa la calle! ¿Qué hacen aquí todavía? ¡Acaben de largarse los dos!

Empujó a Angélica y se dejó caer en el sillón, acezando.

-- ¡Voy a estar durmiendo una semana completa! --anunció.

Estaba lloviendo de nuevo. Sobre el sonido de la lluvia Caridad escuchó la voz de una mujer que clamaba: "¡Mis hijos!" Miró a su alrededor y corrió hacia Angélica, que se disponía a salir de la habitación.

--Oye, tú, ¿adónde vas con mi niño? -- la interpeló. Angélica no contestó--. Yo a ti te he visto antes… --hizo una pausa y trató de recordar-- ¿Tú eres cubana? ¿Tú vivías en mi barrio, en Playas del Este?

Angélica hizo un gesto negativo con la cabeza. Caridad se encogió de hombros.

--Bueno, a mí qué me interesa de dónde saliste --dijo--. Dame acá al chiquito y vete por ahí.

Angélica se alejó unos pasos, envolviendo a Mike en un abrazo protector.

--Cambié de idea --dijo Caridad, un poco avergonzada--. Me quedo con el nene.

--No, tú no lo quieres --replicó Angélica--. Siempre estás protestando por esto y por lo otro. Déjame llevárselo a alguien que lo cuidará mejor que tú.

--¿Quién?

--La Llorona. Todavía anda clamando por sus hijos perdidos. Se va a encantar con éste.

--¡Llorona ni Llorona! --respondió Caridad, enfurecida--. ¡Suéltalo! ¿O quieres que te entre a gaznatones desde aquí hasta La Habana?

Trató de quitarle el niño a Angélica. En el forcejeo, tropezaron con la mesa y todo lo que había allí rodó por el suelo. El bebé resbaló de los brazos de Angélica y cayó también al piso. Volvió a llorar.

Michael llamó desde la sala.

--¿Estás bien, cariño? ¿Qué fue eso?

Caridad finalmente recuperó al bebé y se sentó con él en el sillón, sujetándolo con fuerza. Angélica se colocó junto a ellos, alerta. Parecía dispuesta a arrebatar a Mike en cuanto tuviera una oportunidad. Sin mirarla, Caridad empezó a mecer a su hijo. Mike tenía sangre en la boca. Caridad recogió del suelo un pañal usado y se lo pasó por los labios al bebé.

--Sana, sana, colita de rana --le cantó--. Si no sana hoy, sanará mañana.

Mike se fue calmando poco a poco. Caridad se agarró la cabeza con las manos.

--¿Era así la canción? No me acuerdo….Me parece que se me está olvidando toda mi vida.

Michael entró a la habitación. Pasó por el lado de Angélica sin verla.

--¿Qué fue eso? --preguntó.

--Nada, mi vida --respondió Caridad con aire abstraído--. No te preocupes.

--¿Estás segura? A mí me pareció escuchar un ruido…

En ese momento reparó en el desorden de la habitación: la mesa fuera de lugar y las cosas tiradas por el suelo.

-- ¿Qué pasó aquí, Caridad? --preguntó de nuevo.

Ella se encogió de hombros.

--No me acuerdo.

--¿Que no te acuerdas?

Michael le quitó el bebé y lo examinó.

--¡Está sangrando! --dijo--. Mírale la boca. ¿Me puedes explicar esto?

Tras un momento de silencio Caridad dijo:

--Ah, sí…El nene se cayó.

--¿Cómo se cayó? -- preguntó Michael--. Caridad, dime la verdad. ¿Tú le pegaste?

--No fui yo --musitó Caridad lentamente--. Vino una muchachita y quiso llevárselo. Tuvimos una pelea y ahí fue cuando se golpeó. Pero ¿qué iba a hacer yo? Tú no habrías querido que ella se lo llevara, eh?

Michael observó a su mujer con inquietud y un poco de miedo, sin creer una palabra de lo que oía.

--¿Una muchachita? --repitió--. ¿Quién era? ¿De dónde salió?

--No estoy segura--replicó Caridad--. Sé que la he visto antes, pero no me acuerdo en dónde exactamente.

--Haz el favor de no decir mentiras --dijo Michael--. Aquí no ha entrado nadie desde que Margarita se fue.

Se quedó mirando con fijeza a su esposa.

--¿Tú te estás volviendo loca, mi amor?

La versión en Inglés de esta historia está: 

Comments

No comments on this story | Please log in to comment by clicking here
Please log in or register to add your comment