Hoy sí que no hay dudas, todo es verdad, todo es belleza

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Que gusto escribirles hoy y poder compartir con ustedes una historia que no nos deprimirá, sino que nos alegrará la vida; una historia de pura belleza. Hoy no hay angustias, no hay metafísica o la búsqueda de una verdad difícil dwe encontrar. Hoy compartiré algo sobre lo que verdaderamente no tenemos control (salvo apoyarlo un poquito), sólo gozarlo y compartirlo. Bueno, aquí va la historia y espero que cuando terminen de leerla se sientan tan bien y felices como yo me siento.

Pero antes de continuar debo decirles que hace un tiempito, ya escribí sobre el tema, pero como nunca me canso de hablar sobre la naturaleza y elogiar (y por qué no envidiar) su inmensa sabiduría, siento que una repetición no molestará a nadie. Además, esta es una historia positiva, no destructiva. Hoy les escribo sobre una planta que muchos consideran dañina, otros consideran venenosa y muchos, incluyéndome a mí, una de las tantas bellezas de la naturaleza. Pero lo increíble es que no es una planta "fina" como por ejemplo la orquídea, o que exige constante atención como la gardenia. No, la datura es simple, no es increíblemente, bella como planta, pero sí produce una flor de excepcional belleza y perfume. Y, como todo lo que nos rodea, solo dura unas pocas horas (un día como máximo) pero llena nuestros ojos y almas de dicha y agradecimiento.

Resulta que la datura no requiere de ningún cuidado especial, solo que de vez en cuando le llegue un poquito de agua. Todos los años en invierno desaparece completamente y, sin verdaderamente saber lo que hago, le corto todas las ramas secas (lo que llamo corte de pelo) y espero hasta la primavera a ver si la datura vuelve a crecer. Hasta ahora no me ha decepcionado un solo año pese a que mis amigos me dicen que la planta tiene que ser sembrada cada año. Lo que yo si hago siempre es decirle a la datura que la quiero y que quiero verla sana y en flor!

Sin embargo amigos lectores, ahora debo pedir disculpas porque al escribir estas líneas, me doy cuenta que no puedo evitar una pregunta filosófica: por qué es que el ser humano no puede ser como la datura? Permítanme que trate de hallar algunas semejanzas entre la datura y su incansable persistencia y muchos de nosotros que no tenemos la paciencia o dedicación para ser persistentes y no dejarnos sucumbir frente a duros momentos. Por qué es que muchos de nosotros nos rendimos ante la primera piedra en el camino y abandonamos el viaje? Qué es lo que no permite al ser humano levantarse y seguir en la lucha? Si yo fuera datura, después del invierno frío, después de luchar contra la nieve y los elementos, me sentiría como un millón de dólares cuando las primeras hojitas aparecen en la primavera. Cuando el sol comienza a calentar el crecimiento que dará las flores. Si yo fuera datura, me sentiría como una madre orgullosa a quien los hijos nunca la decepcionaron.

Pero el ser humano no es una planta que muere y renace cada año; el ser humano es un organismo delicado que requiere mucha atención. Lamentablemente son muy pocos los que tienen la fuerza y la dedicación para seguir adelante solitos con mínimo apoyo. Son muy pocos los que producen bellas flores que enorgullecen a sus padres. Me imagino que en su sabiduría la naturaleza sabía lo que hacía y decidió darle más fuerza a una simple planta, mientras que el complicado ser humano requiere tanta atención. Pero no importa, porque aunque pocos, hay aquellos que no se dan por vencidos fácilmente y para quienes la lucha de todos los días es el desafío que les da valor a sus vidas. Yo me considero muy afortunada porque conozco a los dos, a mi datura y a mis amigos que luchan pero también triunfan. Ha gozar este verano y cuando llegue el nuevo invierno, aceptar que es solo transitorio y la próxima primavera solo está (como dice el tango) a la vuelta de la esquina.

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