Muerte por Smartphone - Capítulo 14: Adiós, Carloalberto

Por Teresa Dovalpage
Para The Taos News
Posted 4/25/18

Marlene Martínez, una ex detective cubana que ahora vive en Miami, toma un crucero por el Caribe en compañía de su sobrina Sarita. Con ellas viaja Carloalberto, un …

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Muerte por Smartphone - Capítulo 14: Adiós, Carloalberto

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Marlene Martínez, una ex detective cubana que ahora vive en Miami, toma un crucero por el Caribe en compañía de su sobrina Sarita. Con ellas viaja Carloalberto, un aspirante a actor que se comporta de forma sospechosa, su esposa Emma y Helen, una guionista que trabaja con Carloalberto en un concurso de televisión. En el segundo capítulo, Marlene descubre a Carloalberto besando Helen en el balcón de su cabina mientras Emma se encuentra en el casino.

Un día después, mientras visitan a una shamana durante una excursión a Belice, la mujer, que dice leer el futuro, le pronostica a Marlene que pronto seguirá un rastro de sangre otra vez. Más adelante, Carloalberto y Helen son eliminados del concurso. Sarita le dice a su tía que, según chismes online, éste tiene deudas de juego y hay ciertos tipos malos detrás de él.

Mientras el barco se acerca a la Costa Maya, el Smartphone de Helen se cae al agua durante una sesión de selfies con Emma y Carloalberto. Unas horas más tarde, Sarita descubre que Carloalberto está siendo considerado para el papel protagónico de una nueva película. Esa noche, mientras Sarita va a una fiesta, Marlene escucha un chapoteo como si algo, o alguien, fuera arrojado por la borda. Cuando vuelve a la fiesta, Sarita ha desaparecido.

Marlene finalmente encuentra a Sarita y la regaña. A la mañana siguiente, van juntas a una excursión para "nadar con delfines". Se supone que Carloalberto vaya también, pero no va. Esa tarde, la partida del barco se retrasa a causa de la desaparición de un pasajero.

Esa noche, el capitán admite la desaparición de Carloalberto. A la mañana siguiente, cuando Marlene y Sarita se preparan para ir a Chichén Itzá, Emma dice en una entrevista que cree que su esposo está bien y que probablemente lo encuentren pronto. Sin embargo, mientras Marlene y Sarita visitan las ruinas, el cuerpo de Carloalberto es encontrado en el mar frente la Costa Maya. Sarita ve la noticia y comienza a llorar. El grupo regresa al barco. Durante el viaje de vuelta, se descubre que Carloalberto ha dejado un video en su propio teléfono diciendo que va a suicidarse. De vuelta al barco, Marlene y Sarita miran el video. Marlene se da cuenta de que Carloalberto luce extrañamente impasible. Mientras se pregunta dónde y cuándo se ha tomado el video, la policía mexicana sube a bordo.

La policía arresta a Fernando, acusado por Emma de chantajear a su marido. Después que se lo llevan, Marlene vuelve a mirar el video y decide averiguar si fue filmado en la cabina de Helen. Espera a que el equipo de limpieza abra la habitación de la guionista y se cuela dentro. Encuentra un guión escrito por Helen con las mismas líneas que Carloalberto dijera en su video de despedida. Cuando la guionista entra, Marlene la confronta.

Helen tardó unos segundos en responder, pero cuando volvió a hablar, su voz era firme y segura.

--Carloalberto y yo estuvimos juntos durante muchos años --dijo--. Nos conocimos cuando él acababa de llegar de Cuba, prácticamente recién bajado del bote. Lo ayudé a encontrar trabajo y de muchas otras maneras...pero conoció a Emma y me dejó. Luego regresó, pidiendo perdón. Pidiendo dinero también. Y, como una babosa, yo seguí enamorada de él.

Marlene escuchaba en silencio. Ella también había estado liada en una relación así. De hecho, la razón principal por la que ella había salido de Cuba había sido distanciarse del hombre que la engañase tantas veces.

--Cuando nos pusimos de acuerdo para ir al concurso, me hizo cambiar toda la historia --continuó Helen--. Dijimos que nos acabábamos de conocer y que aquél era el principio de nuestra colaboración. Se casó con Emma enseguida…nomás para obtener publicidad gratis con la boda, me juró.

El barco se movió de repente. Algunas olas altas, poco comunes en el Caribe, comenzaron a mecer la embarcación de un lado a otro.

--Lo que no entiendo --dijo Marlene--, es por qué usted hizo este viaje sabiendo, como probablemente sabría, que él estaría aquí con su esposa. Parece como si lo estuviera persiguiendo.

Helen parpadeó.

--No estaba persiguiéndolo --dijo--. De hecho, cuando decidimos tomar el crucero, yo hubiera preferido seguir adelante con mi vida y olvidarme de él. Pero él estaba convencido de que ganaríamos el concurso e insistió en que viniéramos. Si estábamos a bordo cuando anunciaran el equipo ganador, la compañía de cruceros podría ofrecerle un contrato para que apareciera en sus anuncios. Siempre estaba pensando en esas cosas…Pero yo debí haber sido más lista. Él no era buen actor. Nos habían mantenido en el programa solo porque era guapo.

Marlene asintió.

--Su discurso de despedida no parecía bien ensayado --dijo.

Helen agitó las manos en el aire.

--¡Ni me diga! ¡Fue la actuación más mala que he visto en mucho tiempo! Por supuesto, ya estaba borracho. Y furioso, además, porque lo habían desplumado en el casino, como de costumbre.

Las dos perdieron el equilibrio. Las aguas estaban agitadas y el viento había aumentado.

--Cuando terminó la grabación, traté de hablar sobre nosotros --continuó Helen--. Con todo lo que había pasado yo todavía…sentía algo por él. Él me besó, pero su mente estaba en otra parte. Me preguntó si podía ayudarlo con sus deudas otra vez. "La Eme está detrás de mí," admitió.

--Meterse con la mafia suena a negocio peligroso --dijo Marlene--. ¿Usted lo iba a seguir ayudando?

--Ya no me quedaba más dinero --Helen se encogió de hombros--. Sólo le pregunté si nuestra relación tenía alguna posibilidad, después de todo. Se volvió hacia mí y me respondió: "¿Nuestra relación? ¿De qué estás hablando, mujer? La única relación que hemos tenido es profesional. Eres solo mi guionista y es tu culpa que nos echaran del concurso con ese guioncito tonto y patético que escribiste. ¿No podrías haber hecho algo mejor?"

Helen lloraba.

--¡Me estaba echando la culpa a mí! ¡Después de todo lo que había hecho por él! Me indigné tanto que, cuando dio media vuelta para salir de la cabina, agarré una jarra y se la zampé por la cabeza.

Marlene se imaginó a Helen, enfurecida, aporreando a su amante con la jarra de acero inoxidable. La imagen la hizo sonreír.

--Pero eso no pudo haberlo matado --dijo.

--No, sólo lo aturdió. Pero ya estaba borracho y medio vacilante. Cayó al suelo y se golpeó la cabeza contra la puerta. No se movió por largo tiempo. ¿Estaría muerto? No lo sé. Pensé en lo que sucedería si lo encontraran muerto en mi cabina, en todas las explicaciones que tendría que dar… Recordé lo mal que me había tratado y ... arrastré su cuerpo al balcón y lo tiré por la borda. "Adiós, Carloalberto," susurré mientras se hundía en el mar.

--¿Fue entonces cuando decidió hacerlo aparecer como un suicidio? --preguntó Marlene.

--No tan pronto. No fue hasta mucho más tarde que empecé a pensar en las consecuencias. ¿Qué tal si descubrían nuestra relación y me consideraban sospechosa? Pero yo tenía su teléfono y allí estaba la grabación. Era como un regalo del cielo…o del demonio. El hecho de que hubiéramos perdido el concurso haría la hipótesis del suicidio más creíble. Al día siguiente, después de la excursión de los delfines, cuando Emma estaba buscando a Carloalberto, me colé en su cabina y dejé el teléfono allí. Luego me senté a esperar que lo encontrara y descubriera el video.

Helen se calló. Marlene miró a la guionista que parecía triste, pero no muy contrita. Pensó en su propia vida y en los hombres que la habían engañado y empezó a mirar a la tímida y ratonil Helen con nuevos ojos. Mientras fue policía Marlene no se hubiera atrevido a encubrir un asesinato, pero ya no lo era. Ella había dejado su carrera atrás, en la isla. Ahora era sólo la dueña de La Bakería Cubana, a la que añoraba volver. Caminó hasta el balcón y arrojó al agitado mar el diario de Helen.

--Adiós, Carloalberto --dijeron los dos a la vez.

La versión de este articulo en íngles esta aqui.

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