Un fin de semana memorable

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Esta semana me gustaría compartir con ustedes algo que hice el mes pasado que resultó en una hermosa experiencia. El mes pasado decidí ir a visitar Trinidad en Colorado a visitar una sinagoga muy vieja que aún funciona (aunque no a tiempo completo). Es la sinagoga más vieja al oeste del Mississippi (1880). Nunca había estado en Trinidad y el viaje era como una mini aventura y también una prueba. Siempre me ha gustado conducir largas distancias pero con una nueva cadera y un pie fracturado todo en menos de un año, quería ver cuan lejos podía ir.

Conduje a través de Angel Fire, Eagle Nest y la "gran ciudad" de Ratón. Me había olvidado cuan bello es Nuevo Méjico y cuan despobladas son partes del estado. El viaje tenía la ventaja de ser corto con muchas bellezas para gozar a lo largo del camino. Una es la vegetación lujuriante (en serio peligro por posibles incendios); las formaciones rocosas que nos hacen observarlas en silenciosa admiración. Hay aproximadamente unas dos millas, donde las rocas forman paredes sólidas testigos al pasar del tiempo. Nosotros vamos y venimos, pero ellas son las custodias permanentes de la belleza de la naturaleza...Se ven pocos signos de vida a lo largo del camino, salvo varios indicando "la senda de Santa Fe". Uno se cruza con vehículos yendo en sentido opuesto o se ve a un conductor yendo lentamente, ignorante de que hoy día todo el mundo está apurado (para llegar a dónde?). Tenía a mi música favorita en el automóvil y encajaba perfectamente con el silencio del viaje, el bello paisaje y, la permanente presencia de la naturaleza acompañándome. Era el paraíso! Debo confesar que me encanta Nuevo Méjico, su belleza y su potencial. Pasé señales con nombres de pequeños pueblitos pero debo confesar también que no sé si podría vivir tan aislada, especialmente en el invierno. Y, después de pasar Ratón, llegué a Trinidad. Trinidad en el pasado fue una ciudad rica por la industria minera y ahora es rica nuevamente por el negocio del cannabis, que es legal en Colorado.

Encontré el motivo de mi búsqueda y la razón del viaje. Encontré unas 30 personas que no conocía ni había oído de ellas. En el templo se llevaba a cabo esa noche el Seder de Pessaj que es la conmemoración de la liberación de los judíos víctimas de la esclavitud bajo los faraones en Egipto. Había gente de varias partes en Colorado, Albuquerque, Taos (yo era la única), Ratón, Capulín (cuantos de ustedes conocen este pueblito?). Lo increíble es que todos parecíamos viejos amigos y pasamos una velada encantadora, en la que todos parecíamos miembros de una misma familia. Parecía como si hubiéramos descubierto parientes lejanos. Nadie se esforzó para ser simpático; no se habló de política ni hubo necesidad de identificarse como D o R. Simplemente gozamos de la velada y la deliciosa comida casera preparada localmente. Después de pasar la noche en Trinidad regresé a Taos de la misma manera que había ido, gozando del paisaje. Era mi primer viaje sola, fue un éxito (por las dudas, amigos en Taos sabían lo que estaba haciendo) y nunca me sentí sola. Tenía el paisaje; la naturaleza vestida de reina; mi música y mi compañía. Todo hizo un hermoso paquete para un gran fin de semana.

Por qué es tan difícil ser feliz, y aunque solo brevemente, libre como un pájaro? Espero repetir mi aventura a otros lugares diferentes y, mientras tenga los mismos acompañantes, sé que tendré muy buenos viajes.

Tal vez estas líneas sean un incentivo para alguno de ustedes y ustedes también tendrán grandes aventuras cuando reconozcan que son muy buenos acompañantes y el paisaje que los rodea hacen del viaje una experiencia memorable.

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